A partir de este lunes 18 de mayo de 2026, viajar en tren en el Área Metropolitana de Buenos Aires cuesta más. El Gobierno nacional, a través de la Resolución 26/2026 firmada por el secretario de Transporte Mariano Plencovich, activó el primer tramo de un ajuste tarifario escalonado que se extenderá mes a mes hasta septiembre. El incremento inicial es del 18%: el boleto mínimo para usuarios con SUBE registrada pasa de 280 a 330 pesos en la primera sección (hasta 12 kilómetros). No es un aumento aislado ni improvisado: es el primero de cinco escalones consecutivos que acumularán, para septiembre, una suba de hasta 91,39% sobre los valores vigentes antes de hoy. La última actualización tarifaria del sistema ferroviario metropolitano se había aplicado en septiembre de 2024, dieciséis meses atrás.

El cronograma oficial aprobado establece los siguientes incrementos mensuales sobre el valor anterior: 18% en mayo, 15% en junio, 13% en julio, 12% en agosto y 10% en septiembre. Los aumentos se aplican de forma acumulativa, lo que significa que cada mes se calcula sobre el precio del mes anterior. Al finalizar el ciclo, en septiembre, el boleto mínimo con SUBE registrada llegará a 530 pesos. En efectivo, sin tarjeta SUBE, la tarifa plana ya hoy se eleva a 1.100 pesos —exactamente el doble que el boleto con SUBE—, y llegará a valores significativamente más altos al cerrar el ciclo. El esquema está diseñado con un incentivo explícito al uso de la SUBE nominalizada: sin ella, el costo de viajar en tren es entre un 200% y un 400% superior, según la modalidad.

MesSección 1 (SUBE)Sección 2 (SUBE)Sección 3 (SUBE)Efectivo
Mayo 2026$330$429$528$1.100
Junio 2026$380$494$608$1.200
Julio 2026$430$559$688$1.400
Agosto 2026$480$624$770$1.550
Septiembre 2026$530$689$849$1.700

Las líneas alcanzadas por el aumento son todas las que integran el sistema ferroviario metropolitano bajo jurisdicción nacional: Mitre, Sarmiento, San Martín, Roca, Belgrano Norte, Belgrano Sur y Urquiza. También se actualizaron las tarifas de los servicios de larga distancia, con aumentos que la Secretaría de Transporte proyecta en más del 202% hasta septiembre. En el caso del servicio Retiro-Rosario, el boleto pasará de valores actuales a 22.003 pesos en mayo, con escaladas sucesivas hasta 35.338 pesos en septiembre. La Tarifa Social Federal se mantiene en todos los casos, con un descuento del 55% sobre las tarifas con SUBE registrada. Los beneficiarios de esa tarifa abonarán 148,50 pesos en primera sección en mayo, llegando a 238,50 en septiembre.

La justificación oficial de la medida es la corrección del "atraso tarifario" acumulado desde la última actualización de septiembre de 2024, en un contexto de inflación acumulada que, según los índices del INDEC, superó el 80% en ese período. La Secretaría de Transporte argumenta que el ajuste busca garantizar la sustentabilidad financiera del sistema ferroviario y reducir la brecha entre el costo operativo real y lo que pagan los usuarios. En el marco de la política general del gobierno de Milei de reducción de subsidios al transporte, el aumento tarifario es uno de los mecanismos para trasladar parte del costo de los servicios públicos desde el Estado a los usuarios, con el objetivo de achicar el déficit fiscal.

Sin embargo, esa operación de traslado tiene un impacto distributivo que merece analizarse con precisión. El sistema ferroviario del AMBA atiende a más de 1,2 millones de pasajeros por día en horarios laborales, una proporción significativa de los cuales son trabajadores del conurbano bonaerense que utilizan el tren como único medio de transporte para llegar a sus lugares de trabajo en la Ciudad de Buenos Aires. Para ese perfil de usuario —ingresos medios o bajos, sin acceso a automóvil, dependiente del transporte público para sostener su actividad laboral—, un aumento acumulado del 91% en el boleto en cinco meses no es un ajuste administrativo: es una reducción real del salario disponible. Un trabajador que hace el trayecto Constitución-La Plata dos veces por día, cinco días a la semana, verá crecer su gasto mensual en transporte ferroviario de forma muy significativa en el transcurso del año.

El gobierno complementó el anuncio del aumento ferroviario con un esquema paralelo para los colectivos nacionales del AMBA, que comenzará a aplicarse desde el 26 de mayo con tres subas consecutivas del 2% en mayo, junio y julio. El boleto mínimo de colectivo con SUBE pasará de 700 a 714 pesos en el primer tramo, llegando al entorno de los 750 pesos al finalizar el ciclo. El diferencial entre los porcentajes de aumento del tren (91% acumulado) y de los colectivos (aproximadamente 6% acumulado) refleja una decisión de política sectorial: el gobierno considera que las tarifas ferroviarias estaban más atrasadas respecto de sus costos reales que las tarifas del automotor.

Desde una perspectiva analítica, el esquema de ajuste tarifario puesto en marcha hoy expone con claridad la tensión central del modelo de transporte público que el gobierno de Milei está construyendo: reducir subsidios y trasladar costos a los usuarios es consistente con la lógica del equilibrio fiscal, pero genera una brecha de accesibilidad que afecta de forma desproporcionada a los sectores con menor capacidad de absorber aumentos en bienes y servicios básicos. La pregunta que la política tarifaria no ha respondido todavía es si el Estado tiene previsto algún mecanismo de compensación —más allá de la Tarifa Social, que cubre solo a beneficiarios de programas sociales específicos— para los millones de trabajadores formales de ingresos medios-bajos que no acceden a ese beneficio y que verán deteriorado su poder adquisitivo real a medida que avancen los cinco escalones del cronograma oficial.