La imagen que el Gobierno necesitaba mostrar llegó el martes a la mañana. A las 11 en punto, en el despacho del jefe de Gabinete de la Casa Rosada, los principales referentes de La Libertad Avanza se sentaron alrededor de la misma mesa: Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y la figura que encabezó el encuentro; Santiago Caputo, el asesor presidencial que la semana anterior había protagonizado el cruce más ruidoso de la historia del oficialismo; Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados y blanco de los ataques de Caputo; Eduardo "Lule" Menem, primo de Martín y armador político que responde a Karina Milei; el ministro de Economía Luis "Toto" Caputo; el ministro del Interior Diego Santilli; la senadora Patricia Bullrich; el secretario de Asuntos Estratégicos Ignacio Devitt; y el propio jefe de Gabinete Manuel Adorni, cuya continuidad en el cargo sigue siendo objeto de debate interno. La reunión se extendió por más de una hora y media, y tuvo como eje formal la reforma electoral y el proyecto para eliminar las PASO. Pero nadie en la mesa creyó que ese era el único tema.
Lo que se habló: reforma electoral y relevamiento de gobernadores
El debate más extenso de la reunión giró en torno al proyecto de reforma política que el oficialismo considera su principal iniciativa legislativa del primer semestre: la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y una serie de cambios al financiamiento partidario y las reglas de campaña. El oficialismo enfrenta el mismo problema desde hace meses: la iniciativa no tiene los votos asegurados. Varios gobernadores aliados ven en las PASO una herramienta de supervivencia política propia y no quieren cederla. En la reunión se hizo un relevamiento detallado del estado de las negociaciones con esos gobernadores, con énfasis en los casos de las provincias donde los aliados son más tibios. Según trascendidos de la reunión recogidos por Metropolitano Online y El Día, la reforma electoral es actualmente "el único tema capaz de volver a unificar al oficialismo alrededor de un objetivo concreto". Más de una hora se la llevó ese debate. El resto del tiempo se destinó a otros proyectos legislativos pendientes y, en el margen, a la gestión de la interna.
La interna que nadie nombró pero todos vieron
El cruce entre Santiago Caputo y Martín Menem que estalló la semana del 19 de mayo —a través de cuentas de redes sociales atribuidas al entorno de cada uno— no fue el origen del problema sino el síntoma más visible de una fractura que lleva meses gestándose. En el fondo del conflicto hay una disputa de poder con tres dimensiones: la influencia sobre el Presidente (quién le llega más directamente a Milei en las decisiones cotidianas), el control de la agenda legislativa (Menem opera la Cámara con una autonomía que Caputo considera excesiva) y la definición de candidaturas para las elecciones de octubre de 2026 (quién maneja las listas y bajo qué sello). Según el análisis de iProfesional, la tensión llegó a un punto en que el presidente en privado hablaba de "complot" y usaba la palabra "traición". La reunión del martes buscó exactamente lo que describió el portal 0221.com.ar: "volver a manejar la interna por carriles subterráneos". No resolver el conflicto, sino sacarlo del espacio público.
El factor Adorni: la causa judicial que paraliza el Gobierno
Por debajo de todo el debate sobre la reforma electoral y la interna Caputo-Menem, la pregunta más incómoda de Casa Rosada en las últimas semanas sigue siendo la misma: ¿hasta cuándo Manuel Adorni puede sostenerse como jefe de Gabinete? La causa judicial que investiga su presunto enriquecimiento ilícito —con un activo declarado de USD 346.950 en efectivo, obras en Indio Cuá por USD 245.000 sin facturas y la relación con el empresario Pablo Grandío a través de seis contratos con la TV Pública— avanza en manos del juez Lario. El ministro de Economía Luis Caputo lleva al menos un mes insistiendo en privado que "la crisis política afecta la gobernabilidad y, por lo tanto, golpea la credibilidad del programa". La propuesta que Toto Caputo llevó a Milei fue concreta: designar como nuevo jefe de Gabinete al actual canciller Pablo Quirno y como canciller al hasta ahora secretario de Finanzas Juan Pazo. Pero la iniciativa choca con la resistencia directa de Karina Milei, que respalda a Adorni y ve en el movimiento una jugada de poder de Luis Caputo. El resultado provisorio, para la semana del 27 de mayo, es el conocido en la política argentina: nadie toma la decisión difícil hasta que la situación la fuerza.
Los participantes de la mesa política y sus roles en la interna
| Participante | Cargo | Posición en la interna |
|---|---|---|
| Karina Milei | Secretaria general de la Presidencia | Encabezó la reunión; respaldo a Adorni; freno a propuesta de Toto Caputo |
| Santiago Caputo | Asesor presidencial | Protagonista del cruce; en tensión con Menem; lado del "núcleo duro" presidencial |
| Martín Menem | Presidente Cámara de Diputados | Enfrenta a Caputo; mayor autonomía en lo legislativo; apoyado por "Lule" |
| Eduardo "Lule" Menem | Armador político; responde a Karina Milei | Mediador entre facciones; puente entre los Menem y la conducción |
| Luis "Toto" Caputo | Ministro de Economía | Impulsa salida de Adorni; en roces con Karina Milei |
| Diego Santilli | Ministro del Interior | Gestión de gobernadores aliados; clave para votos de la reforma electoral |
| Patricia Bullrich | Senadora; ex ministra de Seguridad | Referente del ala PRO integrada al oficialismo; posición moderadora |
| Ignacio Devitt | Secretario de Asuntos Estratégicos | Coordinación estratégica; vínculo con sectores empresariales y think tanks afines |
| Manuel Adorni | Jefe de Gabinete | Presencia simbólicamente importante ante rumores de renuncia; bajo presión judicial |
El contexto: octubre de 2026, el verdadero horizonte de todo
Toda la interna del oficialismo tiene una fecha de vencimiento implícita y una fecha de prueba explícita: las elecciones legislativas de octubre de 2026. LLA necesita consolidar su posición en la Cámara de Diputados para dejar de depender del PRO y de las bancadas aliadas en cada votación clave. Pero para llegar a esa elección en condiciones competitivas, el Gobierno necesita resolver cuatro problemas simultáneamente: sostener el programa económico con el FMI (segunda revisión aprobada, objetivos de reservas en camino), aprobar la reforma electoral antes de que se venzan los plazos legales para implementarla en las elecciones de octubre, definir la estrategia de alianzas con el PRO y los gobernadores provinciales, y contener la interna interna para que no dañe más la imagen presidencial. La encuesta de Vozna/Delfos publicada en abril situó la imagen positiva de Milei en el 44,3%, cinco puntos por debajo del pico de marzo. No es una caída alarmante, pero sí es una señal de que el ruido interno tiene costo en las urnas. La mesa política del 27 de mayo fue, en ese sentido, una respuesta táctica a un problema estructural que no se resuelve con una sola reunión.