El 17 de marzo de 2026, el INDEC publicó los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del cuarto trimestre de 2025. El número que encabezó todos los titulares fue 7,5%: la tasa de desocupación de Argentina al cierre del año pasado. En cifras absolutas: 1.688.000 personas sin trabajo —redondeado en 1,7 millones por todos los medios—. Fue un salto de 1,1 puntos porcentuales respecto del mismo trimestre de 2024 y de 0,9 puntos respecto del tercer trimestre de 2025, rompiendo dos trimestres consecutivos de leve mejoría. El número alcanzó su nivel más alto desde el año 2020, en plena pandemia. El contexto es el de un gobierno que exhibe como su principal logro la baja de la inflación y la recuperación de las reservas del Banco Central —ambos datos verificados— pero que, al mismo tiempo, preside la destrucción del tejido laboral formal más acelerada de las últimas décadas fuera de una crisis macroeconómica abierta. El 43% de los trabajadores argentinos está en la informalidad. El empleo en negro creció en 559.000 personas desde diciembre de 2023, mientras el empleo en blanco cayó en 513.000. El resultado neto es una economía donde hay 13 millones de trabajadores formales y 8,2 millones de informales, y donde la brecha se está ampliando, no cerrando.
La destrucción del empleo registrado: los datos del CEPA y la Secretaría de Trabajo
Los datos de la EPH del INDEC son una fotografía de los hogares. Los datos de la Secretaría de Trabajo y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) son el radiografía del tejido productivo. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), publicado en enero de 2026 y basado en datos oficiales de la SRT, detalló que entre noviembre de 2023 y agosto de 2025 se perdieron 276.624 puestos de trabajo registrados, una caída del 2,8%. La cantidad de trabajadores formales pasó de 9.857.173 a 9.580.549: más de 432 empleos formales destruidos por día, en promedio, durante 23 meses. En paralelo, cerraron casi 20.000 empresas con trabajadores registrados. Aunque el 99,6% de las firmas cerradas tenían menos de 500 empleados, la mayor parte de los puestos perdidos se concentró en empresas grandes —de más de 500 trabajadores—, donde se produjo aproximadamente dos tercios de la destrucción total. Datos más recientes de un informe privado citado por La Nación en mayo de 2026 muestran que entre diciembre de 2025 y febrero de 2026 se produjeron 154.833 nuevas bajas de empleos asalariados, lo que indica que la destrucción de empleo no se detuvo al cierre del año.
Los sectores más golpeados: industria, construcción y textil
La industria manufacturera concentra la parte más visible de la destrucción. Desde noviembre de 2023, el sector perdió más de 60.000 puestos de trabajo (-3,95%). La construcción sumó más de 76.000 empleos destruidos como consecuencia directa de la paralización de la obra pública. Dentro de la industria, el sector más castigado es el textil: perdió el 13% de sus empleos —cerca de 16.000 puestos— y cerró 466 empresas desde noviembre de 2023. El contraejemplo —el único segmento donde creció el empleo formal— fue el de los monotributistas, con 112.300 nuevos inscriptos en dos años. La lectura de ese dato es ambivalente: puede indicar emprendimiento genuino, pero en el contexto argentino actual refleja principalmente la precarización de vínculos laborales que antes tenían estabilidad y cobertura social, y que ahora se canalizan a través de figuras de menor protección legal y previsional.
El derrumbe del poder adquisitivo: quién perdió y cuánto
| Grupo de trabajadores | Variación poder adquisitivo real vs. nov. 2023 | Fuente / Período |
|---|---|---|
| Beneficiarios AUH | +67% | IARAF, comparación dic. 2025 vs. nov. 2023 |
| Jubilados haber completo | Leve mejora | IARAF, superaron el nivel de ingreso real previo al cambio de gobierno |
| Asalariados privados registrados (acumulado anual) | -1,5% anual | IARAF; en la comparación puntual dic25/nov23: prácticamente sin cambio |
| Salario mínimo vital y móvil | -32% en términos reales | UBA-CONICET; nov. 2023 a abr. 2025; inferior al nivel de 2001 |
| Empleados privados formales (salario promedio) | -20% vs. pico 2017 | Infobae / Secretaría de Trabajo; equivale a 16 salarios mensuales perdidos en 8 años |
| Empleados públicos nacionales | -33% | IARAF, dic. 2025 vs. 2023; equivale a 21 salarios mensuales perdidos en 8 años |
| Jubilados (haber mínimo + bono) | -13,8% en 2025 | IARAF; bono congelado; -15% en 2024 y -13,8% en 2025 acumulado |
| Trabajadores informales | Pérdida equivalente a 29 salarios mensuales de 2017 | Infobae; la caída más severa del sistema |
La paradoja del empleo en 2026: cifras que el Gobierno no puede celebrar
El Gobierno de Milei exhibe dos datos económicos que son, en sí mismos, verificados y reales: la inflación bajó de forma sostenida —del 25% mensual de diciembre de 2023 a niveles de un dígito— y las reservas del Banco Central se recuperaron hasta superar los USD 46.000 millones. Son logros macroeconómicos concretos. Pero el mercado laboral es el punto donde esos logros aún no se convierten en bienestar cotidiano para la mayoría de los argentinos. La tasa de actividad de la EPH fue del 48,6% y la tasa de empleo del 45,0% en el cuarto trimestre de 2025: en números prácticos, algo más de la mitad de la población en edad de trabajar está activamente buscando o ejerciendo trabajo remunerado. La mitad restante —entre menores, jubilados, amas de casa y personas que abandonaron la búsqueda— depende de quienes trabajan. Y quienes trabajan, en una proporción creciente, lo hacen en condiciones de informalidad o con salarios reales que no recuperaron el nivel de 2023. La morosidad en fintechs y entidades no bancarias alcanzó el 25% en enero de 2026 —uno de cada cuatro deudores con dificultades de pago— como síntoma financiero de ese deterioro. El segundo semestre de 2026, si la inflación continúa desacelerando y el consumo se reactiva, podría iniciar una recuperación salarial genuina. Pero hasta que eso ocurra —y los tiempos de ese proceso son inciertos—, el mapa laboral de Argentina sigue siendo el retrato de un país que creció en las cuentas macroeconómicas sin que ese crecimiento alcanzara todavía a los que trabajan.